31 de diciembre de 2019

El latido


De pie en el umbral de la puerta, entre dos años como centauros del tiempo. A punto para dejar el lugar desde donde sentimos y explorar la anchura del mundo, la naturaleza del alba, la intensidad de la vida.

El sol que despunta alumbra el recuerdo, los nervios tempranos, las pasiones a tientas, la prisa en los labios, los sabores perdidos, el aroma doméstico, el tacto de un nombre; y el latido de un corazón.

Con una ilusión todavía lozana parecida a la fe, seguimos un hilo delgado de instantes cercanos, un cuerpo que espera el roce del nuestro, una voz que susurra la palabra “mañana”; y un latido de su corazón.

Partimos ligeros hacia horizontes abiertos. Con un poco de suerte, una estrella y alguien que nos diga quién somos cuando mudemos la piel, emprendemos la marcha al ritmo que marca el latido de su corazón.

Feliz 2020

De la obra: Geoffrey Johnson, Red With Nine Figures (detalle), © 2018.

31 de diciembre de 2018

Na(ti)vidad


Y recuerdas aquella canción de hace cincuenta mayos, esa voz que cantaba que la primavera en revuelta ―donde se entrecruzaron la palabra y las prisas, la lucha y los sueños, la ceniza y las llamas― concernía a todos y cada uno, aunque no hubieran compartido el deseo, salido a la calle, coreado consignas o buscado la playa bajo los adoquines que soñaban incorporarse en barricadas. 

Y percibes que hay tramos sensibles del pasado que no has vivido ―cómo podrías, si no habías nacido y ni siquiera te une a ellos el hilo de sangre de las generaciones― pero que, íntimamente, te conciernen. Rastreas el rescoldo y las huellas, compartes la esperanza y las promesas, lamentas el naufragio y las pérdidas. Y todavía arrancas tus anhelos a ese fondo de pasiones intactas. 

Y comprendes, de repente, que la historia empieza en el futuro. En ese porvenir que ya no va a pertenecerte, pero te concierne por entero. Has de allanar la tierra para abrir caminos que no serán tuyos, para que el tiempo de su vida no tropiece tanto con los contratiempos del mundo. Y descubres que puedes tejer tus recuerdos para dar a sus deseos, todavía sin nombre, una oportunidad. 

Por eso este año mis deseos se dirigen a ti, que nada sabes aún de contar el tiempo. Pero también a ti, a ti, a ti y a ti. 

Feliz 2019