El arquetipo del nostálgico es aquel que siente una desazón vaga y sosegada pero profunda y permanente. Al hacer memoria, recuerda y retiene algo pasado y perdido pero dichoso; y se entristece. Lo que ayer fue ardor, donaire y regocijo hoy es tibieza, disgusto y congoja; lo que ayer fue un rostro o una sonrisa, o una palabra, hoy es un espectro o una sombra, o un susurro. El nostálgico asienta su pesar sobre una ausencia y recuerda todos y cada uno de los detalles del cuerpo que lo abandonó; o siembra su tristeza sobre un momento agostado y aún ve con los ojos de la memoria todos y cada uno de los rincones de su casa el día que partió. Cree que se dejó algo en la casa derribada o el amor marchito o la batalla perdida, en el caso omiso o el papel ajado o el cuerpo querido; se dejó una parte de sí que lo lastra y conmueve, lo agita y paraliza.
27 de octubre de 2006
4 de octubre de 2006
La señora McGrath
¿Cómo sobrellevar una desgracia? La señora McGrath trata de hacerlo con un poco de humor. Sabe que, a veces, solo la risa puede rechazar el beso de la soledad perseguida. Su canto pudo oírse por vez primera, según parece, en Dublín, durante las guerras que Napoleón protagonizó entre 1808 y 1814. Su eco perduró mucho tiempo entre los republicanos irlandeses y se oyó con mayor fuerza en el trágico levantamiento de la Pascua de 1916.

